lunes, 26 de febrero de 2018

Un teléfono para hablar


SOLILOQUIO-¿Vamos al cine?- Vamos.-¿Vamos a andar?- Vamos.- ¿Vamos a tomar un café y charlar?- Vamos.- ¿Vamos?- Vamos.

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  • Umut, que te llamo para contarte que he encontrado un teléfono !!
  • Mmmm...a estás horas me llamas para eso? Ya se que tienes teléfono.
  • No, no...no me entiendes. Un teléfono para hablar.
  • Pues no. No te entiendo. ¿Es que el tuyo no funciona?
  • Ayyy que si !! Pero digo uno que solo sirve para hablar, escuchar, sentir, entender a través del lenguaje no verbal lo que el/la otr@ me cuenta....
  • ¿.............? Ya te has vuelto a brotar, pequeña. Vaya por Dios.
  • Que noooo. Quiero decir que quiero sentir a mi interlocutor. Que estoy cansada de mensajes, whatsapp, messengers, emails. Que estamos perdiendo la comunicación ... Que quiero hablar.
  • Pues nada. Habla pequeña. Habla.
  • Vale. ¿ Vamos a tomarnos un té y te cuento?
  • Vamos.

Así es ella. Umut. La esperanza. Solo tengo que darle un silbidito y....como Pepito Grillo...


Imagen © Marc Riboud - Japan, 1958.

"Escribimos como somos. Somos como vivimos. Vivimos como sentimos. Escribe lo que sientas y no sientas por lo que escribas"

martes, 6 de febrero de 2018

Vértigo



VÉRTIGO 
(microcuento por Anna Gimeno)


Se acercó con cautela, con el vértigo del que teme la caída antes de haber caído. Miró hacia abajo, allí donde el suelo se perdía, las figuras se difuminaban y todo se convertía en una masa de hormigón gris.

“No hay vuelta atrás”, musitó entre dientes, y lanzó un último suspiro al aire que enseguida se convirtió en vaho ligero. “Si pudiera volar, si pudiera…” se repetía. Hacía frío, los pies se acercaban con peligrosidad abrumadora a los márgenes de la repisa, y una nostalgia serena invadió su cuerpo.

La luz de la madrugada atravesaba sus ojos y calcaba su mirada a la perfección. Imaginaba el tránsito intenso de las gentes, el barullo de los bares, la vida en todos esos lugares de lo que solamente quería escapar. Apretó los puños, como agarrándose a un hilo invisible que lo sostenía, y dio un paso adelante con los ojos cerrados y sin respirar.

Silencio.

El pájaro abrió las alas con la suavidad de una avioneta de papel, notó el viento en el pecho, el aire congelado en los pulmones, la noche clavándose en los ojos.

Un instinto prematuro y repentino le abrazó justo a tiempo, y se vio volando entre los paneles eléctricos y los edificios de oficinas. Sólo entonces supo que lo había logrado.

Y aún hay quien se cree que el primer vuelo de un pájaro es sencillo… Como si retar a la muerte fuera cosa de niños.











"Escribimos como somos. Somos como vivimos. Vivimos como sentimos. Escribe lo que sientas y no sientas por lo que escribas"

miércoles, 7 de junio de 2017

Lo exotico


Alguna vez en la vida las ganas se unen a las circunstancias y uno se deja llevar por la curiosidad de volar hacia lo exótico.

Así fue. Ella era lo exótico, lo desconocido, lo atractivo. ..era como irse a África.
Pero África está lejos y es demasiado grande. Y una vez que uno ha visto demasiadas piedras, demasiada música, demasiada distancia, demasiada ausencia, demasiados tiempos...todo se vuelve demasiado difícil.

Entonces se añora volver a lo de siempre, lo cercano, las rutinas, los egunas, los potes, la tierra, el mar...lo fácil.

Hay que ser valiente para vivir de verdad lo exótico. Y no todo el mundo es valiente. El cobarde se resigna a su zona de confort y se amolda, se justifica y ...punto final.

Continuará....o no.


PdPZ
Septiembre de 2017


"Gitana, que tu serás....."

martes, 28 de marzo de 2017

Hoy me sobra el corazón

HOY ME SOBRA EL CORAZÓN
Hoy estoy sin saber yo no sé cómo
hoy estoy para penas solamente, 
hoy no tengo amistad, 
hoy sólo tengo ansias 
de arrancarme de cuajo el corazón 
y ponerlo debajo de un zapato.

Hoy reverdece aquella espina seca, 
hoy es día de llantos en mi reino, 
hoy descarga en mi pecho el desaliento 
plomo desalentado.

No puedo con mi estrella, 
y me busco la muerte por las manos 
mirando con cariño las navajas, 
y recuerdo aquel hacha compañera, 
y pienso en los más altos campanarios 
para un salto mortal serenamente.

Si no fuera ¿por qué?... no sé por qué, 
mi corazón escribiría una postrera carta, 
una carta que llevo ahí metida, 
haría un tintero de mi corazón, 
una fuente de sílabas, de adioses y regalos, 
y ahí te quedas, al mundo le diría.

Yo nací en mala luna. 
Tengo la pena de una sola pena 
que vale más que toda la alegría.

Un amor me ha dejado con los brazos caídos 
y no puedo tenderlos hacia más. 
¿No veis mi boca qué desengañada, 
que inconformes mis ojos?

Cuanto más me contemplo más me aflijo: 
cortar este dolor ¿con qué tijeras?

Ayer, mañana, hoy 
padeciendo por todo 
mi corazón, pecera melancólica, 
penal de ruiseñores moribundos.

Me sobra el corazón.

Hoy descorazonarme, 
yo el más descorazonado de los hombres, 
y por el más, también el más amargo.

No sé por qué, no sé por qué ni cómo 
me perdono la vida cada día.

MIGUEL HERNÁNDEZ

miércoles, 15 de marzo de 2017

Lamento de Ariadna

“¿Así  infiel, después de haber sido llevada de los altares ancestrales,
me has dejado en una playa desierta, traicionero Teseo?


Así, de salida, con el poder divino de los dioses olvidados, 
¿verdad, oh persona, sin pensar, llevas a tu casa un maldito juramento en falso? 
¿No era algo capaz de cambiar el plan de tu mente cruel?
¿Fue sin piedad a tu disposición,
para que tu pecho cruel  estuviera  dispuesto a compadecerse de mí?

Pero no se me han otorgado las cosas que antes  me habían sido prometidas
por tu  voz seductora, ni que esperar pueda ya estas cosas, 
la esperanza de los matrimonios felices, la esperanza para una boda deseada,
que estas cosas, todas promesas vacías, los vientos en  pedazos airean.

Ahora  ya,  que ninguna mujer confiar en un hombre pueda,
que ninguna mujer espere  que los discursos de los hombres sean fieles,
mientras que desean  algo, la mente tiene el deseo de conseguirlo.  
No temen  jurar nada, no se abstienen de prometer nada;
pero tan pronto como los deseos de la mente que desea se han cumplido,
de ninguna manera las palabras temen, de ninguna manera se preocupan por las  falsas promesas.

Por supuesto que te he salvado del centro de la turbina de la muerte,
y decidí  perder a un hermano
en lugar de fallarte, falso, en ese momento final. 

A cambio me darás como presa a ser despedazada por las fieras
y las aves de gran tamaño, y yo, muerta, no seré enterrada con la tierra encima.
¿Qué tipo de leona te dio a luz debajo de un acantilado solitario?
¿Qué océano te escupió, después de haber sido concebido desde sus olas espumosas, 
qué Sirte, qué depredadora Escila, qué terrible Caribdis,
que tales recompensas  pagas por una dulce vida?"

Gayo Valerio Catulo
(87 - 57 a.c )


Claudio Montiverdi
1608