lunes, 7 de enero de 2013

Si muriera esta noche




                                         Si muriera esta noche
                                         si pudiera morir
                                         si me muriera
                                         si este coito feroz
                                         interminable
                                         peleado y sin clemencia
                                         abrazo sin piedad
                                         beso sin tregua
                                         alcanzara su colmo y se aflojara
                                         si ahora mismo
                                         si ahora
                                         entornando los ojos me muriera
                                         sintiera que ya está
                                         que ya el afán cesó
                                         y la luz ya no fuera un haz de espadas
                                         y el aire ya no fuera un haz de espadas
                                         y el dolor de los otros y el amor y vivir
                                         y todo ya no fuera un haz de espadas
                                         y acabara conmigo
                                         para mí
                                         para siempre
                                         y que ya no doliera
                                         y que ya no doliera.

Idea Vilariño

si muriera esta noche




"Escribimos como somos. Somos como vivimos. Vivimos como sentimos. Escribe lo que sientas y no sientas por lo que escribas"

sábado, 5 de enero de 2013

Erotismo

Desnuda contra la pared




"El erotismo es una de las bases del conocimiento de uno mismo, tan indispensable como la poesía".
 "No creo en ninguna filosofía no erótica. No me fío de ningún pensamiento desexualizado". 
"Cualquier forma de amor que encuentres, vívelo".
"Envejecer no te impide amar, pero amar te impedirá envejecer."
"Sólo el latido unísono del sexo y el corazón puede crear éxtasis"
"Somos como escultores, constantemente tallando en los demás imágenes que anhelamos, necesitamos o deseamos, a menudo en contra de la realidad, contra su beneficio, y siempre, al final, un desengaño, porque no se ajusta a ellos"
"La vida está en gran parte compuesta por sueños. Hay que unirlos a la acción"
"Lanza tus sueños al cielo como una cometa, y nunca sabrás lo que recogerás: una nueva vida, una nueva amistad, un nuevo amor, una nueva patria..."
"Es la culpa, el miedo, la impotencia lo que hace crueles a los hombres" 
 "La carne contra la carne produce un perfume… el roce de las palabras no engendra sino sufrimiento y división".


Torso de mujer mojada


"Cuando quedas atrapado en la destrucción, debes abrir una puerta a la creación."
"Siempre hubo en mí, al menos, dos mujeres una mujer desesperada y perpleja que siente que se está ahogando y otra que salta a la acción, como si fuera un escenario, disimulando sus verdaderas emociones porque ellas son la debilidad, la impotencia, la desesperación y presenta al mundo sólo una sonrisa, ímpetu, curiosidad, entusiasmo, interés."

ANAIS NIN, en sus diarios

"Escribimos como somos. Somos como vivimos. Vivimos como sentimos. Escribe lo que sientas y no sientas por lo que escribas"

viernes, 14 de diciembre de 2012

Aún te veo, rio



Aún te veo, río de mi vida,

con los ojos que miran las montañas. 


Yo era una montaña con almendros

montaña solitaria.
Y viniste alegre con tu canto
y me besaste toda con tu agua.
Me dejaste inquietud para la noche
y el alma enamorada.

Aún te veo, río de mi vida,
en la curva lejana,
te vas cantando más entre los chopos,
te vas cantando más que en tu llegada.
Y yo,
paralítica montaña;
inmóvil te recuerdo,
enferma de volcanes, alocada,
espero tu regreso, río loco,
que pasaste besando
mi cuerpo de montaña.
Tuviste que seguir tu destino de río,
y yo el mío triste de tierra amontonada.

Me dice el viento que vas al mar,
Te sigo río mío, con los ojos,



Te sigo río mío con los ojos,

ya que no puedo seguirte con las plantas.
Soñé... te quedarías a mi lado,
como un lago sin cisnes,
para siempre,
acunando mi ansia.
Qué locura más loca
enamorarse de un río una montaña!

Gloria Fuertes


"Escribimos como somos. Somos como vivimos. Vivimos como sentimos. Escribe lo que sientas y no sientas por lo que escribas"

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Desnuda frente al espejo



Tantas vidas. 
Tantas ellas. 
Tantas caras.

Atrévete, mírate al espejo. 
Todas están ahí.
Quítate el vestido de conejito blanco. 

"llego tarde, llego tarde"



Es muy tarde. Se ha entretenido en el trabajo. El día se termina aunque ella se empeñe en no agotarlo. Sube las escaleras despacio, casi sin pisar, para no despertarlos. Es sábado y no tienen colegio.
Ya frente al espejo se quita el vestido. Lo saca despacio por arriba para no desabrochar 13 botones. Busca su cara y encuentra la imagen que él le devuelve. Cansada y con grandes surcos que ella siempre justifica:
-“estos son de reír mucho”.
Ya no ríe tanto... sonríe de vez en cuando. Esta es ella. A menudo durante el día olvida su imagen y solo conserva en las retinas la gravada de hace muchos años. El tiempo ha pasado, pero últimamente no se ha portado mal. Vuelven las curvas escondidas después de algunos años en los que su vientre albergó tres vidas. Pechos pequeños con el recuerdo de las bocas a las que dio sosiego. Algo de curva en la cintura otrora perdida y hoy recuperada. Ombligo redondo en un vientre antes plano, casi hundido, y hoy con algún pequeño recuerdo de hinchazones desmesuradas. Pero con una piel lisa ajena al paso del tiempo. 
El espejo, no regala más.
Entonces recuerda, e imagina unas manos abrazando los hombros, paladeando la piel de su espalda y bajando hasta pararse en la cintura y apoyarse en la cadera. Atrayéndola al abrazo abrazo, recorriendo la piel sus muslos.




Abre el agua de la ducha. Está fría. La deja correr mientras sigue reconociéndose. Ya no se mira a la cara, pero de reojo ve el asomo de la sonrisa que genera el recuerdo evocado. Manos nunca sentidas, más que en manos. Abrazo intenso soñado y deseado. Piel con piel. El roce suave del bello de sus brazos. 
Quiere sentir sus labios en el cuello y levanta el pelo para ofrecer su espalda...y siente unos dedos que la recorren suave hasta casi agotarla. Agua cálida.
La ducha es como el amante. Recorre todos los rincones de su cuerpo pero con la amargura de saber que en algún momento tiene que terminar.

Pdpz 


Rescatado del cajón de la memoria. Cualquier parecido con realidades imaginadas es pura imaginación.


"Escribimos como somos. Somos como vivimos. Vivimos como sentimos. Escribe lo que sientas y no sientas por lo que escribas"

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Canción de Lluvia

Le gustaban los días de lluvia. Le proporcionaban la excusa perfecta para quemar las horas, sentado en la mesa del bar, al mismo ritmo que se quemaba el papel de sus cigarrillos en casa. Se había convertido en un ritual. 
Sin abrir siquiera los ojos, cuando escuchaba la lluvia golpeando los cristales, o el sonido de los coches al pasar sobre los charcos, la sonrisa se dibujaba en su cara. Se levantaba entonces pesadamente de la cama y se enfundaba sus eternos vaqueros. Calcetines negros, limpios, ordenadamente doblados y guardados en el cajón de la mesilla. Camisa de cuadros pequeños. Una de tantas similares, colgada junto a sus hermanas en el armario. Una visita rápida al cuarto de baño. La chaqueta de cuero negro y a la calle.

No desayunaba en casa. Disfrutaba del placer del primer sabor al calor del bar. Un café expreso con leche bien caliente y una pequeña galletita de canela.
La taza a la izquierda. El periódico desplegado encima de la mesa. Era una excusa. Sobre él colocaba  casi de manera religiosa todos los archiperres que sacaba de los bolsillos de la chaqueta: la caja de filtros, el librillo, la bolsa de tabaco cuidadosamente plegada y el pequeño artefacto para liar los cigarros, una pequeña cajita dorada que alguien un día le regaló.
Así pasaban los minutos. Un cigarro tras otro. Y las horas. Una caja metálica llena de perfectos cigarrillos todos iguales. De vez en cuando levantaba la cabeza para ver, sin oír ni entender, lo que la rubia estupenda de la pantalla se esforzaba en contarle.
-Mira que son guapas todas. ¿Las harán en serie? -pensaba-
Sin embargo, a la pantalla donde realmente le arrastraban sus ojos, cada seis "tacks" del sonido del reloj colgado sobre el mostrador, era a la cristalera que tenía a su derecha. Esperaba, siempre esperaba. Hasta que puntualmente, a las once y cinco, el paraguas rojo pasaba por delante. Su corazón se aceleraba y su memoria le transportaba. Ella ya no era la misma. Las gotas de lluvia del cristal no conseguían difuminar la tristeza de su cara. Pero para él siempre existía una sonrisa en el recuerdo que le iluminaba el resto del día.
Pdpz




"Escribimos como somos. Somos como vivimos. Vivimos como sentimos. Escribe lo que sientas y no sientas por lo que escribas"