viernes, 22 de noviembre de 2013

El Paño




Le despidió en la puerta de la casa, bajo aquel dintel de madera tosco y viejo.

Secó sus manos arrugadas en el paño, compañero fiel de largas horas, y lo colgó en la cintura de la falda ajada. Se abrazó a su cuello y escondió la cara para que las lágrimas no borrarán la luz de la emoción que él irradiaba.

Ella lo entendía todo. Que pequeña la aldea, que sin vida. Y que brillante, que inmenso, allí esperándole, el mundo.
Le observó marchar ligero, camino adelante, casi bailando al paso. Silbando su canción como regalo. Y no lloró hasta adivinarle como un pequeño punto desapareciendo tras la curva, en la bajada al  río.
Siempre le esperó, toda su vida. Supo en el alma, que no engaña, que al final un día volvería. Pero cerró por fin sus ojos presintiendo que aquel último rayo de luz que le llegaba lo cegaba él con su sombra al atravesar la puerta.


Él no fue consciente del tiempo que pasaba. Recorrió cien lugares, mil rincones. Fue de todo: pastor de 20 vacas, camarero, artesano en madera, comerciante, vendedor de remedios y cantante, deshollinador a ratos y otros nada.
Rió, lloró, vivió, amó y al final...añoró.
Y regresó a la aldea un día de otoño, a buscar el calor que había dejado, allí tras el dintel de aquella puerta, de aquella madera vieja y  tosca. 
Atravesando el río, giro la curva y apareció en el fondo el viejo fantasma. La aldea triste, piedras en ruinas, solo tres casas con melodías de humo en sus chimeneas.
Despacio, se fue acercando  hasta la casa. Muda de vida, sola. Viva en tiempos y ahora adornada de verde e invasora vida. Y sintió entonces miedo, casi angustia. Noto las arrugas de su cara al secarse la frente del esfuerzo. El camino pesaba más que antaño. O quizá no era el camino, era el tiempo.

Y al retornar ya nadie le esperaba, solo el silencio colgado y los recuerdos...

Pdpz

Fotografía: Juan Manuel Castro Prieto

"La ilustración fotográfica genera constantemente un discurso literario que la interpreta personal e individualmente. La realidad y la imaginación se confunden siempre a través de los 35 mm. de una película. Un escritor es un "mirador" de la vida. Un escritor puede ser un mirador de una fotografía.
Ver las cosas de forma diferente a como se tomaron, es una de las virtudes de un negativo fotográfico. De repente, la luz, el matiz, las sombras, el mágico instante del click añade la complejidad necesaria para que esta mirada, a través de una fotografía, encuentre misteriosas analogías entre la realidad y la imaginación. Entre lo que se ve y lo que se quiere ver. Entre lo que es evidente y lo que resulta abstracto en la mente y que se concreta mágicamente en una historia."







A veces la imagen da mucho más de si. El nanorelato nació como resumen de una pequeña historia que la fotografía sugirió desde el principio y se empeñó en seguir gritando en esta cabecilla loca. Ahora la vuelco aquí con la esperanza de que no grite más. 

  • ¿Esperanza? ¿me has llamado pequeña?
  • No Umut, hoy no es tu espacio. Anda, vámonos ya. Deja que lean. Tira anda tiraaa...



"Escribimos como somos. Somos como vivimos. Vivimos como sentimos. Escribe lo que sientas y no sientas por lo que escribas"

martes, 12 de noviembre de 2013

"Pedes in terra ad sidera visus"



Querida Umut
Espero que a la recepción de la presente te encuentres bien.Yo bien, gracias.  Hace ya algún tiempo que quería ponerte unas letras pero no encontraba el momento ni las ganas. Y ahora, viendo esta imagen no he podido evitar acordarme de ti....


  • ¿Que haces pequeña ? ¿Por qué una carta?
  • ¡Oñeto, que susto me has dado!...Pero bueno, si eres tu en persona!. ¿Se puede saber donde te has metido tanto tiempo, querida ?
  • Aquí, donde siempre. A tu lado, pequeña. Pero tu te has empeñado en mirar al suelo todo el rato y por eso no me ves.
  • ¿Y que querías que hiciera? Hay momentos en la vida en los que hay que poner los pies en la tierra. No queda otro remedio, querida.
  • Por supuesto, pero con la cabeza alta. Los pies en la tierra y la vista en el cielo.
  • Ya, ¡ tu lo que quieres es que me esnafre !
  • ¡No! Yo lo que quiero es que no te pierdas lo que pasa por arriba por mirarte los zapatos. Porque hay cosas que pasan solo una vez y si no las disfrutas no hay remedio. El tiempo no perdona. 
  • Si, como por ejemplo ¿estar pendiente por si cae algo del cielo? Que va a caer ¿canicas?
  • Nunca se sabe. Pero sería mágico que llovieran canicas ¿no? Seguro que más de uno sería feliz...
  • ¡Que tontás dices, Umut !
  • Anda pendeja. No ofendas. Y si me quieres a tu lado: pisa fuerte y mira alto... De momento igual te sorprenden las Leónidas que están a punto de llegar. Tira anda tiraaaaaaaa y si quieres...baila !!



"Escribimos como somos. Somos como vivimos. Vivimos como sentimos. Escribe lo que sientas y no sientas por lo que escribas"

sábado, 26 de octubre de 2013

"Un Mañana Enmañanado..."




Mañana está enmañanado 
y ayer está ayerecido:
y hoy, por no decir que hoyido
diré que huido y hoyado.

A tal extremo ha llegado
hoy a perder el sentido
que al mañana ha convertido
en "cualquier tiempo pasado"

Un ayer futurizado
y un mañana preterido
nos han escamoteado
un hoy por hoy suspendido
de un mañana anonadado
y de un ayer evadido.


José Bergamín





"Escribimos como somos. Somos como vivimos. Vivimos como sentimos. Escribe lo que sientas y no sientas por lo que escribas"

viernes, 25 de octubre de 2013

Finales


Las cosas no explotan,
se debilitan, se desvanecen,
como la luz del sol se desvanece de la carne,
como la espuma se absorbe rápidamente en la arena,
incluso el relámpago deslumbrante del amor
carece de un final estruendoso,
muere con un sonido
de flores marchitándose como la carne
con la piedra pómez húmeda,
todo trabaja para esto
hasta que nada nos queda
salvo el silencio que rodea la cabeza de Beethoven

DEREK WALCOTT







"Escribimos como somos. Somos como vivimos. Vivimos como sentimos. Escribe lo que sientas y no sientas por lo que escribas"

jueves, 17 de octubre de 2013

A veces, en Octubre, es lo que pasa...



Cuando nada sucede,
y el verano se ha ido,
y las hojas comienzan
a caer de los árboles,
y el frío oxida
el borde de los ríos
y hace más lento
el curso de las aguas;
cuando el cielo parece
un mar violento,
y los pájaros
cambian de paisaje,
y las palabras se oyen
cada vez más lejanas
como susurros
que maneja el viento;


entonces,
ya se sabe,
es lo que pasa:
esas hojas, los pájaros,
las nubes,
las palabras
dispersas
y los ríos,
nos llenan de inquietud
súbitamente
y de desesperanza.


No busquéis el motivo
en vuestros corazones.
Tan sólo es
lo que dije:
lo que pasa.


Ángel González





"Escribimos como somos. Somos como vivimos. Vivimos como sentimos. Escribe lo que sientas y no sientas por lo que escribas"